lunes, 25 de julio de 2011

Porno Elsa Pataky Jessica Alba Christina Aguilera Katy Perry desnuda nude boobs bra...

A ver cuanto suben las visitas.

mmm... rubia 19 busca hombre capaz de satisfacer sus perversiones.

y ya que estoy: creo que mandaré a tomar por culo los masters filosóficos y me iré a estudiar uno relacionado con la literatura, y en tal caso, me iría a Madriz un añazo...

miércoles, 29 de junio de 2011

Brothersport

Animal Collective - Merriweather Post Pavilion (2009)

martes, 21 de junio de 2011

Manderlay



Lo primero que puedo decir de Manderlay es que es inconsistente con Dogville. Todo el desarrollo emocional e ideológico de Grace se desvanece por completo en esta secuela. Es un volver a lo mismo. Manderlay empieza como acaba Dogville, con una discusión de tintes moralistas entre Grace y su padre: la misma discusión que tuvieron al final de la primera parte la tienen al inicio de la segunda. Dogville establecía una escisión entre los valores que valen por sí mismos y los que necesitan de un algo externo que les de fundamento: la diferencia entre deontologismo y consecuencialismo, entre Kant y Maquiavelo. El padre mafioso terminaba convenciendo a Grace de que sólo con buenas intenciones no se llega a ninguna parte, pero ese convencimiento, contra todo pronóstico, se desvanece por completo al principio de Manderlay, y al suceder esto la evolución de Grace, que había pasado de ingenua moralista a fría consecuencialista, vuelve de nuevo al primer estadio, convirtiendo la relación entre las dos películas en algo incoherente. Teniendo esto en cuenta podría llegar a suspenderla, pero no lo haré, porque como película independiente es muy buena.

En Manderlay viajamos al pasado desde el presente. Los negros, que en ese entonce sya gozaban de derechos, son esclavos en aquel pueblo. Grace se da cuenta y decide, en consecuencia, terminar con la tiranía para dar luz a la libertad. La película es una apuesta entre Grace y su padre: la primera piensa que la libertad, su significado, es algo perfectamente delimitado, lo que nos lleva a un ideal determinado que, sin embargo, está lejos de ser demostrado empíricamente como real; el segundo, por contra, asegura que hay muchas formas de libertad, y que una de tantas puede darse en estado de esclavitud. Se aleja de un ideal de libertad para introducirse en una esfera completamente distinta: ésta no es algo definible, no es algo cuyo significado podamos, sin más, fijar en un concepto; para él la libertad parece ser algo puramente emocional, sentimental: si tu sientes que eres libre, entonces eres libre.

El desarrollo de la película consiste en el intento de Grace de instaurar un tipo de libertad determinado en Manderlay. Los primeros cuarenta minutos son tremendamente aburridos, y no despega hasta que uno va captando el error de base de la protagonista. Lo mismo que sucediese en Dogville se repite en ésta, aunque en esta ocasión no sea la integridad física de la protagonista la que pende de un hilo, sino su moral. Poco a poco se van dando pinceladas que dejan de manifiesto la problematicidad de instaurar de raíz un tipo de libertad a la que la sociedad no tiene porqué estar preparada. Grace es poco consecuencialista, piensa más en la bondad de sus acciones que en sus consecuencias, todas negativas. De esto nos damos cuenta cuando el pueblo decide condenar a muerte a uno de sus miembros. Ella, que intenta convencerles de lo contrario, no tiene más remedio que aceptar esa realidad, pues es, irónicamente, la consecuencia de un voluntad absolutamente buena (la suya): son las consecuencias de la democracia. Que no se dé cuenta en este momento de su error, que continúe en consecuencia con toda su moralización, puede deberse a dos cosas: a una ida de pinza del guionista o al orgullo de la protagonista. No lo sé.

Las malas consecuencias de la instauración de una democracia en el pueblo llevan a éste a plantearse un retorno al pasado, a la esclavitud: entonces tenían comida, una vida que sin ser lujosa era vivible, tranquila y segura. Ahora, con la libertad, se desata el descontrol y la agonía: al no estar vigilados, constreñidos, los miembros del pueblo no trabajan, primero, y se dejan llevar por sus vicios, segundo. El hambre despierta. Las consecuencias son nefastas. De ahí que decidan volver al antiguo sistema, pero como no tienen un ama blanca que las vigile, deciden obligar a Grace a que constituya ese papel: la esclavizan. Ella, que era libre, que trató de liberar a los esclavos negros, termina siendo esclavizada por éstos.

Se da una relación muy parecida entre el hombre y su mascota: la mascota tiene la vida resuelta, en libertad, sin embargo, tiene que ganarse el pan. En cautividad muchas veces parece que quien manda es la mascota, y que el amo, simplemente, se ajusta a las necesidades de ésta. Esto es lo que les sucede a los esclavos. El pueblo, al darse cuenta de que la libertad implica esfuerzo, decide esclavizar a Grace para que les "esclavice". Irónicamente, los esclavos habían elegido libremente no ser libres.

miércoles, 15 de junio de 2011

"De vez en cuando había alguien que se paraba a discutir con Jerry, tratando de demostrarle que era tonto. No soportaban la idea de que aquel tío desgreñado, con su carriola, fuese el hombre más listo del mundo. De manera que le decían: "Siendo el hombre más listo del mundo, ¿cómo es que estás en la calle vendiendo libros?", y otras idioteces burguesas de la misma índole. Jerry, sin embargo, nunca se enfadaba. Con gran paciencia, les explicaba que él en realidad era rico, porque era libre, porque no era un esclavo del salario y no se rompía el culo ocho oras al día en un trabajo carente de significado. Nunca levantaba la voz, prestaba atención cuando el otro le hablaba, y a veces, al cabo de un rato, ambos acababan teniendo una conversación seria sobre algo interesante, y se notaba que Jerry empezaba a caerle bien a su oponente. Algunos llegaban a contarle lo desdichados que eran, con sus trabajos estúpidos y sus matrimonios desgraciados; y no pocas veces acababan comprándole un libro. Con la esperanza, supongo, de que su lectura le alegrase un poco la vida." en Firmin, de Sam Savage

Espero un día ser como el tal Jerry...

jueves, 9 de junio de 2011

Dogville



Si Dogville es tan buena no es por un planteamiento original, sino por el tipo de ideas que se reflejan en ella, por un lado, y por la forma en la que se plantean y desarrollan, por el otro. Y todo ello con absoluta independencia de si uno es o no capaz de identificarse con éstas. Eso no importa. Tiene un contenido filosófico que yo, personalmente, considero bastante valioso.

Por un lado trata de reflejar una parte importante de la naturaleza humana: la maldad. Dogville deja de manifiesto el primer principio de una sociedad capitalista, y al hacerlo, nos enseña las razones por las cuales un cambio de sistema parece poco probable: somos demasiado egoístas como para pensar en el bienestar ajeno. Lars von Trier exagera esta faceta, es cierto, pero no es algo falso, al contrario, por norma general toda relación interpersonal es hipócrita, falsa e interesada. Muchas sonrisas son mentirosas. Las buenas amistades escasean.

Ese egoísmo se ve bien representado en la necesidad de los habitantes de mantener serena su conciencia: por un lado todos justifican su maldad a través de planteamientos rebuscados y contradictorios; por el otro se alían desde el silencio para ignorar su mierda y poder, en conjunto, seguir abusando de la protagonista. En cuanto ven que tienen esa posibilidad de dominio, de que ella, atada a sus circunstancias, depende completamente de ellos, es entonces cuando todo empieza a cocerse. En tiempos de guerra la maldad humana despierta. Al darse la posibilidad de la violación tanto física como psicológica todos se lanzan a ella. Todos son conscientes de que no hacen nada bueno, pero como todos lo hacen, ninguno decide frenar sus instintos.

Lo más interesante, sin embargo, no reside en la actitud del pueblo sino en la forma en la que Grace, la protagonista, afronta toda la mierda que le restriegan. Sus convicciones morales, de tipo relativista-determinista, le impiden tanto juzgar como odiar, ya que, según este tipo de planteamientos, todos somos víctimas tanto de nuestras circunstancias como de nuestra conciencia: nadie puede hacer otra cosa que la que haría. Por eso ella no se defiende, por eso ella no juzga. Su padre no niega esa verdad, lo que niega es su utilidad, de ahí que adopte una actitud maquiavélica: el fin justifica los medios. El tipo de sociedad que se refleja en Dogville es de todo menos útil para el progreso de la humanidad, y por eso, en un final, se hace necesario exterminarla: como Sodoma y Gomorra, Dogville debe ser exterminada para darle una lección al mundo. Grace no decide exterminar al pueblo porque sienta rencor por sus habitantes, sino porque el resultado es una moral que progresa y endereza al ser humano. Es cierto que, sin embargo, sí que hay algo de odio, pero eso no cambia el planteamiento: no es la principal razón del exterminio.

miércoles, 8 de junio de 2011

La lucha contra la alienación implica la negación de la propia naturaleza humana; pero la ilusión, la esperanza y el idealismo son a fin de cuentas parte de esa misma naturaleza; no tiene sentido, por tanto, quitarle el sentido a una lucha sin sentido. El progreso no existe, ni siquiera en la ciencia, pero eso no impide el “avance”. La imaginación es una verdad necesaria. La mentira es lo contrario a esa verdad.

Toda crítica a la Ilustración y a ese extremo fisicismo que desde entonces ha inundado gran parte del ámbito de las humanidades (y que sigue extendiéndose a través de Bolonia y la influencia del mercado) es una crítica al sistema que termine superando al actual. Y será, también, una crítica a los sistemas que dominen de aquí a mil años así como a los que dominaron hace 2500 a través de Grecia. Su mierda es la tuya, la humanidad es un espejo. Son sólo formas distintas de dotar de un sentido coherente al mundo, pero aunque distintas, todas imponen una “verdad”.

Todos son lo mismo: sistemas de dogmas que hacen de la vida algo vivible. El sentido de la vida es sólo eso: la imaginación hecha verdad. Pero ni la mentira ni la verdad existen. Es selección natural: crear ese tipo de sistemas es lo que nos ha permitido sobrevivir y perpetuarnos como especie. El sentido de nuestra vida no es distinto al del suricato que se refugia cuando ve la sombra de un águila.

Es puro instinto. Nosotros respondemos a esa necesidad inherente a través de una imaginación que nos permite crear sistematizaciones y conceptualizar el mundo; los suricatos se esconden cuando se sienten amenazados. El ser humano inventa para no sentirse amenazado por el mundo. De ahí que el ser humano sea arte, porque ese es su fin, el sentido de su vida: imaginar y crear.

lunes, 9 de mayo de 2011

sábado, 30 de abril de 2011

El Hombre Elefante



John Merrick es un hombre que por su deformación física es destinado a la más absoluta soledad. Si es la sociedad la que determina la identidad de las personas, John Merrick está lejos de ser un quién: nadie en el mundo es capaz, ya sea de forma positiva o negativa, de tratarle como a una persona cualquiera. Para el mundo es sólo una cosa no muy distinta a unas tijeras o a unas zapatillas nuevas: es un objeto del consumo del que nutrirse, del que alimentarse, del que deshacerse una vez desgastado. No es un alguien, es un algo.

Si, es cierto, es rescatado del circo, de la plebe, de las risas crueles... pero eso no cambia nada. Una vez está a los cuidados de hombres más honestos, de hombres que reflejan la bondad, esa discriminación lejos de desaparecer se transforma. Darse cuenta de eso será lo que le conduzca al suicidio. Si en un principio era una bestia encadenada, un objeto maltratado y discriminado por su condición física, ahora esa discriminación negativa se convierte en positiva. Pero ellos no se dan cuenta. Y aunque las intenciones no son malas, las consecuencias serán nefastas. Son dos las mutaciones:

Primero. No sólo le proporcionan un hogar, también le proporcionan una fama que le acerca a personalidades importantes, ya sea una aclamada actriz de teatro o la mismísima reina de Inglaterra. Tenemos que, en un principio, es consumido por el mundo del espectáculo más barriobajero para en un final ser consumido por la etiqueta y la hipocresía de la alta sociedad. John Merrick es sólo una moda, y si quieres estar en ella no te quedan más cojones que ir a horrorizarte. Debes conocerle.

Segundo. Las personas que se compadecen de él lo intentan, de verdad, en serio, ellos intentan tratarle como a una persona normal, pero las relaciones de dependencia originadas a través de las miradas y la conducta de aquéllos deja entrever una realidad demasiado triste, y eso, junto a una mente lo suficientemente inteligente como para darse cuenta, desencadena en el desconsuelo y la melancolía. Si hubiese sido idiota John Merrick no habría terminado suicidándose, se habría creído, sin más, toda aquella farsa bientintencionada. Era todo compasión, lástima, piedad, caridad... la otra cara de la moneda, el otro extremo. Lo que en un principio despierta la esperanza de la constitución de su personalidad, de su libertad a autorrealizarse, termina decayendo en otro tipo de objetualización, de dependencia. Y él, demasiado listo, se da cuenta. Se da cuenta de que todo es falso, de que no está siendo tratado como una persona. Una persona para ser persona necesita el reconocimiento de los demás, él nunca lo recibe.

Todo esto se ve agravado por la carencia que implica la percatación de esa realidad: ve en los demás aquello que le falta. Cuando la actriz le visita por primera vez ambos interpretan una escena de Romeo y Julieta que termina en beso, entonces él llora, ¿por qué? Podría interpretarse, por un lado, que su lágrima es consecuencia del primer contacto femenino que ha tenido en su vida, algo añorado, deseado y necesitado por encima de cualquier cosa. Por otro lado, esa lágrima puede ser interpretada como la toma de conciencia de esa carencia de afecto que necesita pero que, sin embargo, ni recibe ni parece que recibirá nunca. La interpretación de Romeo y Julieta no deja de ser eso: puro teatro. Se da cuenta de que nunca tendrá a su “Julieta” en la realidad, ya que todas sus relaciones van a estar fundamentadas en una mentira originada por la compasión. Lo único que tiene es la ficción de la interpretación, pero como él la sabe mentira, no es capaz de llenarse. La almohada y la paja no son suficientes. Eso le destroza. Y sí, tiene un hogar, tiene amigos y tiene junto a él a personas que le quieren, ¿pero a qué precio? Ninguno termina de concebirlo como a una persona porque ninguno de ellos es capaz de verlo como a un igual. Él es diferente, y para ser igual necesita, de verdad, que los demás reconozcan en él una identidad, un quién. Pero no, es sólo cosa, objeto de compasión y misericordia.

La ironía es que, para ser normal, para ser reconocido como tal, debe seguir el camino de la muerte. John Merrick, debido a sus deficiencias, no puede dormir acostado por el peligro de la asfixia. Aquella última noche, cansado de la carencia, frustrado por su condición física, decide quitar de su cama todos aquellos cojines que le mantuvieron vivo en el sueño, muerto, para tumbarse en la cama como haría cualquier otra persona, para vivir y ser normal... muriendo. Y esto no debe concebirse como el momento trágico de la historia, sino como la más cercana liberación de todos sus males y, con ello, como el único camino posible a la felicidad. Lo irónico es que para acercarse a ella necesita morir, lo irónico es que cuando es normal, entonces muere. Entonces ya no puede ser feliz.

John Merrick nació muerto por dos razones: en primer lugar, porque nadie en la sociedad habría sido capaz de concebirle como a un igual; en segundo lugar, porque fue lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de ello. Se rompe la última esperanza, se rompe toda posibilidad de existencia.

lunes, 11 de abril de 2011

Aquel hombre que tras suicidarse cogió un rifle y se voló la cabeza.

lunes, 4 de abril de 2011

sábado, 2 de abril de 2011

Luchaban por mejorar las cosas, por mejorar el mundo, ¿pero a qué precio? Despreciando, sin más, y esperando ingenuamente a que lo rechazado les diese un beso y las gracias por haberles salvado de su terrible ignorancia.

jueves, 31 de marzo de 2011

Ag-o Crocodile

No tengo la intención de hacer un análisis de la película. No. Lo único que me interesa es dotar de sentido tanto a su trama como a sus personajes.



Cocodrilo es un marginado, un desecho social rechazado por las masas. Es despreciable: pega y viola como se come y se caga. Es patético: humilla cuando puede, pero a menudo es humillado. Es un desecho social. Hijo de puta, no merece más respeto que la basura. Es imposible que no lo haga: despierta el asco, el odio y la sed de venganza... pero es solo la mierda del estereotipo, nuestra mierda, donde la cisterna es la silla eléctrica. Es un tópico, el típico hijo de puta rechazado por la misma sociedad que le dio la forma rechazada. Si Cocodrilo es como es no es porque ello le sea inmanente a su personalidad, a su identidad, sino porque el mundo le ha dado la espalda negándole cualquier posibilidad de afecto. Es el resultado del odio y la tristeza, de la carencia. Esa tristeza, sin embargo, es aquí reflejada de una manera que sobrepasa la línea hacia lo surrealista convirtiendo el guión en algo absurdo y contradictorio, estúpido. Pero todo es apariencia: la inconsistencia sólo existe si la cosa es vista desde el mundo real, es distinta, sin embargo, si se contempla desde dentro, desde el mundo reprimido de la conciencia del protagonista. En ella una actitud y escinificación estúpidas recobran un gran sentido.

Ese odio absoluto por todo se diluye en la medida en la que empieza a entablar relación con los otros tres personajes importantes de la historia: el viejo, el niño y la mujer (aquella a quien rescata del suicidio y ocasionalmente violada por él). Esos tres personajes, sin embargo, no terminan de rechazarle, al contrario, aunque reprochan sus acciones y tratan de detener sus impulsos, el odio no les consume, aun cuando no lo consigan. No es miedo, si quieren irse se van, pero se quedan, todos se quedan. Incluso se preocupan por él. Incluso ella. No escapan, permanecen quietos, esperando a que suceda un milagro. Y sucede algo quizás no tan milagroso: Cocodrilo se enamora de ella. Y aprenderá a respetarla. ¿Por qué? Por ese deseo escondido, negado, ese deseo del que se avergüenza profundamente. Desea ser normal, desea ser aquello mismo que le rechaza, aquello que no soporta, aquello a lo que patea, viola y destruye. Desea no ser rechazado. Necesita su respeto. Pero es incapaz de reconocerlo y, en consecuencia, es incapaz de ser completamente bueno (aunque su actitud cambie drásticamente). Es incapaz, por tanto, de ser feliz.

La única vía de escape es la expresión a través del sueño y la metáfora. El arte. A lo largo de la película se hunde ocasionalmente en el fondo del río. Bajo el agua, apoyado en la pared, sonríe feliz, en su mentira, en su consuelo. El fondo de un río contaminado, lleno de mierda, es el único lugar en el que se siente en casa, seguro, en el que se siente normal. Todo ello es sólo una exteriorización de su mente. Cogerá un banco decrépito que se convertirá en sofá, una tabla de madera que tomará la forma de estufa, un retrato robot que pretenderá ser una pintura. Recreará, con todo, ese contexto cotidiano en el que todos nos movemos. Esa escena, ese cuadro marino, es el reflejo de sus deseos, la representación de lo que no tiene, de lo que se le ha negado. Una falta que sin embargo se niega a reconocer: “Tu no eres mi padre”, le dice al viejo. Es todo orgullo. Quiere algo, puede tenerlo, sólo ha de reconocer ese deseo. Pero se niega. Podría sonar absurdo. Y entonces, ¿cómo no explotar? ¿Cómo sacar esa rabia contenida sin que nadie pueda verlo, sin que nadie pueda reconocer en él la necesidad de suplir esa carencia que aparenta no tener? Porque él, parece, es fuerte, no necesita ese tipo de cosas que se le niegan, sólo se necesita a sí mismo, solo. Si el mundo imaginario es recreado en el fondo del río no es por hacer de esto algo meramente poético, sin más, sino porque es esta la única forma de expresarle sus propias emociones al mundo sin que el mundo pueda reconocerlas. Se adentra en el mundo escapando lejos de él.

La guinda es la mujer. Cuando junto a él se deshace del pasado que la atormenta decide suicidarse otra vez, pero en esta ocasión, lejos de ser rescatada por Cocodrilo, termina formando parte del cuadro. Podría parecer, como ya se ha dicho, surrealista, inconsistente, ya que pudiendo salvarla, a la mujer a la que aparentemente ama, la deja morir, sin más. Pero ese rasgo contradictorio no lo es desde el punto de vista del sueño y la metáfora. Si los elementos del hogar como el sillón, el cuadro y la estufa representan el contexto dehogar normal, ella representa el afecto. Ella sólo formará parte del cuadro una vez al final se deja follar de forma consentida por el protagonista. El afecto se torna realidad. Es el último elemento de la obra de arte, de un deseo perfecto. Un deseo que, para finalizar, necesita de la vida del creador para consumirse, para hacerse realidad: Cocodrilo muere esposado a su lado, ahogado, pero al hacerlo termina su sueño, se siente normal.

sábado, 26 de marzo de 2011

Recuerda esto y no lo olvides nunca: el lastre del sueño es el sueño mismo. Cuanto más sueñes más lejos estarás de lo soñado. No te pases con el dormitar o acabarás dormido - dijo la conciencia.

viernes, 18 de marzo de 2011

Es inevitable no adorar a un Dios. Él no ha muerto, nunca lo hizo, se adaptó a las circunstancias tomando la forma de ideología. Pero seguid, continuad con todas esas críticas a la religión y a un tal Dios: son absurdas, no resuelven nada y no dejan sino de manifiesto el mismo borreguismo que tratan de señalar.

martes, 8 de marzo de 2011

domingo, 6 de marzo de 2011

Solidaridad

Estos buenos hombres (y mujer) son ese tipo de personas admirables que no pegan ojo por las noches, ese tipo de personas incapaces de soportar el sufrimiento del mundo, ese tipo de personas que te hacen sentir mal contigo mismo. Te entran ganas de matar y cosas por el estilo. Te hacen sentir culpable. Te hacen expresar tu rabia en el cine, en la literatura o en la poesía. Y cuando lo haces eres un perturbado, violento y depravado, vicioso... a la cárcel, eso no es arte. Estos buenos hombres (y mujer) son ese tipo de personas admirables que no pegan ojo por las noches, ese tipo de personas incapaces de soportar el sufrimiento del mundo, ese tipo de personas que te hacen sentir mal contigo mismo. Te entran ganas de matar y cosas por el estilo. Te hacen sentir culpable. Te hacen expresar tu rabia en el cine, en la literatura o en la poesía. Y cuando lo haces eres un perturbado, violento y depravado, vicioso... a la cárcel, eso no es arte. Estos buenos hombres (y mujer) son ese tipo de personas admirables que no pegan ojo por las noches, ese tipo de personas incapaces de soportar el sufrimiento del mundo, ese tipo de personas que te hacen sentir mal contigo mismo. Te entran ganas de matar y cosas por el estilo. Te hacen sentir culpable. Te hacen expresar tu rabia en el cine, en la literatura o en la poesía. Y cuando lo haces eres un perturbado, violento y depravado, vicioso... a la cárcel, eso no es arte... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...



¿Qué es el arte? Una vez me corrí sobre un folio. Por ejemplo. Snobs pedantes de mierda.

viernes, 4 de marzo de 2011

Fenómenos

Hoy es un día triste, Andy y Lucas se disuelven:

"la crisis ha hecho limpieza porque había mucha porquería, cualquiera sacaba un disco y ahora el que lo saca es que vale o tiene talento y eso es lo bueno, si bien lo malo es que cuesta ir de gira o sacar un nuevo trabajo".




lunes, 7 de febrero de 2011

En primer lugar, ¿hace falta que exista correspondencia entre nuestros recuerdos y la realidad? De forma similar me pregunté hace un mes, ¿hace falta que exista correspondencia entre lo que yo pienso/siento que soy y lo que hago? Por otro lado, ¿qué configura la identidad de una persona, son realmente sus recuerdos o hay algo más detrás de ello? ¿Sentimientos quizás? ¿Involucran los recuerdos experimentaciones del pasado? ¿Qué diferencia existe entre un recuerdo (la memoria) y una experiencia? ¿Son nuestros recuerdos experiencias?.

Veámoslo del siguiente modo, si ahora por ejemplo a una mente A le borrasen la memoria y le insertasen los recuerdos de un sujeto B, ¿se habría realizado un intercambio de identidad? Esto es, ¿sería A ahora B realmente de forma íntegra, o por contra B habría sufrido cambios? Pienso que hay ciertas cualidades de la conciencia de cada individuo, de su mente, que nos hacen reaccionar de formas distintas ante el mismo recuerdo. De esta forma, aun cuando depositásemos la memoria de A en una mente vacía, esa mente no sería como A lo era en el recipiente original, sino que se vería condicionada por la biología de su propia mente, que le haría, por decirlo de algún modo, sentir cierta propensión a cierto tipo de sentimientos como el amor, el odio y la alegría, cosas que no estarían determinado tanto por la memoria como sí por la propia constitución física dela mente. De esta forma, un recuerdo del pasado que con la constitución biológica de la mente de A nos hizo enamorarnos de ella no nos haría enamorarnos si se hubiese dado en la constitución biológica, física, de la mente de B, puesto que A, a diferencia de B, tenía ciertas propensiones emocionales que no tenía la otra, como por ejemplo, la tendencia a enamorarse ante X circunstancias. De forma similar al hecho genético de que unas persona sean más altas, más débiles, más inteligentes, etc. Mi pregunta es, a fin de cuentas, ¿Si ahora mí me borrasen la memoria y me insertasen los recuerdos de una persona profundamente enamorada, yo caería también profundamente enamorado? ¿Qué relación existe, entonces, entre las experiencias y la memoria? ¿Estaría en el recuerdo que me insertan la sensación del amor por alguien o eso sería algo relativo a la constitución biológica de mi conciencia? Si es lo segundo, entonces, ¿qué configura la identidad, la memoria o la constitución virgen de una mente? Esto es, una mente vacía, sin recuerdos, una mente que acaba de salir del útero y que todavía no ha sido condicionada por el ambiente externo. La respuesta bien podrían ser las dos al mismo tiempo. Pero, ¿cuál es realmente más importante?.

Pero a sí mismo, podríamos decir que esa misma constitución se ve manchada y condicionada por los recuerdos de la misma forma que éstos lo son por ella, de modo que se daría, entonces, una relación recíproca de condicionamientos. ¿O no? ¿Queda la mente, su constitución biológica, inalterada por los recuerdos, de modo que sólo existiese una única dirección de condicionamientos?.

Sobre las otras preguntas, las del primer párrafo, tengo que desarrollarlas, pero a día de hoy apuesto por la idea de que no hace falta esa correspondencia.

viernes, 4 de febrero de 2011

martes, 1 de febrero de 2011

«Calcular la marcha del mundo no significa comprenderlo»

Lotze

Esa pretensión estúpida de descifrar el sentido de la vida a través de la extrema fisicalización de la conciencia humana... gilipolleces, aun cuando la conciencia fuese perfectamente delimitada no resolveríamos nada, puesto que ese tipo de cosas, ya sean valores morales, estéticos, teológicos... son cosas que en su experimentación llegan a trascender a la realidad, cosas que ponemos nosotros sobre el mundo pero que no pertenecen al mundo. Al mundo pertenecen las experiencias de lo bueno, de dios, de lo bello... pero a ese mundo no pertenece un criterio último que determina lo objetivamente bueno o bello; es decir, en el mundo no se da, en ningún caso, que una acción sea mala o buena, lo que se da es la experimentación de malo o bueno en un sujeto; se da, más concretamente, una experiencia moral o estética, pero sobre qué partes del mundo pueda darse esa experimentación es una cuestión absolutamente relativa. La moral es parte del mundo en la medida en que es una experimentación de la conciencia; en el mundo no existe lo bueno, existe la experimentación de lo bueno, sobre qué se experimente no está nada claro. El miedo, por ejemplo, es una experiencia común, pero no es algo que depositemos todos sobre la misma cosa, es decir, no todos tenemos miedo de las alturas o de la oscuridad. Lo bueno no está en la cosa, es causa de ella, sí, es causa de la sensación de, y en consecuencia pensamos que ahí, en esa cosa, en ese hecho del mundo, está lo bueno, lo bello, el miedo... y depositamos sobre su seno la verdad "eso es bueno". De esta forma, primero, qué sea bueno, no ya la sensación, es algo independiente del mundo, algo que no le pertenece; y segundo, sobre qué depositemos esa experiencia es algo relativo a nuestra propia conciencia.

A lo sumo, un naturalismo extremo, suponiendo que llegase a una etapa última de desarrollo en la que descifrase los enigmas de la conciencia, podría calcular ante qué circunstancias una Conciencia A, B, C... tiene la experiencia moral de bueno o malo, de bello o feo, pero no podrá determinar qué sea bueno o malo, lo único que podrá averiguar es por qué las personas piensan que eso es bueno o malo. Pero así no se comprenderían nada. Para comprender algo es necesario sentir, y algo se siente de verdad cuando sientes la necesidad de su verdad, cuando la imposición de tu voluntad sobre el mundo, que es la del universo, se hace necesaria.